El Congreso de Perú destituyó este martes al presidente interino, José Jerí, en medio de un clima de inestabilidad política que ha caracterizado al país andino en los últimos años. Esta decisión se produce a menos de dos meses de las elecciones generales y marca el octavo cambio en la presidencia en casi una década, un período agitado que comenzó tras las elecciones de 2016.
Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, el Legislativo decidió destituir a Jerí, quien había estado en el cargo apenas cuatro meses. Su salida se debe a las investigaciones en curso relacionadas con reuniones semiclandestinas con empresarios chinos contratistas del Estado y supuestas irregularidades en la contratación de funcionarias que previamente se reunieron con él en el Palacio de Gobierno.
Jerí asumió la presidencia interina tras la destitución de Dina Boluarte, quien ocupó el cargo de 2022 a 2025. Sin embargo, al ser censurado por el Congreso, perdió automáticamente su estatus como jefe de Estado, dado que también era presidente del Parlamento.
En un último intento por evitar su destitución, el partido Somos Perú, al que pertenece Jerí, propuso suspender el debate y optar por la figura de la vacancia, que requería dos tercios de los votos en la cámara. Sin embargo, esta propuesta no fue aceptada por la mayoría del Parlamento.
La coalición conservadora que controla el Congreso, que inicialmente apoyó a Jerí, retiró su respaldo ante el creciente descontento popular y las revelaciones que llevaron a la Fiscalía a investigar al presidente por tráfico de influencias. El único partido que mantuvo su apoyo incondicional fue el fujimorismo, que se opone a un nuevo cambio presidencial, a pesar de haber respaldado cambios similares en el pasado.
Un Ascenso y Caída Rápidos
La caída de Jerí fue tan repentina como su ascenso al poder. Ingresó al Congreso en 2021 como suplente del inhabilitado expresidente Martín Vizcarra y rápidamente se convirtió en una figura prominente, presidiendo comisiones parlamentarias antes de asumir la presidencia tras la destitución de Boluarte.
Aunque su mandato se centró en la lucha contra el crimen organizado, su popularidad se vio afectada por las revelaciones de sus encuentros secretos con empresarios chinos, incluyendo un incidente en el que asistió a una reunión con un encapuchado para evitar ser reconocido.
Ahora, el Congreso peruano se prepara para elegir este miércoles a un nuevo presidente de la cámara. Este nuevo líder asumirá automáticamente la presidencia encargada de la República hasta el 28 de julio, momento en el cual el próximo presidente electo tomará posesión del cargo.