Francia se prepara para afrontar una de las jornadas más calurosas de los últimos años. Las autoridades han ordenado el cierre de al menos 845 escuelas y colegios a partir de este lunes debido a una intensa ola de calor que mantiene en alerta roja a 35 departamentos del país y que, según los servicios meteorológicos, podría provocar registros históricos de temperatura.
El anuncio fue realizado por el ministro de Educación francés, Édouard Geffray, quien precisó que la cifra de centros cerrados se definió durante la mañana del domingo y podría aumentar en función de la evolución de las condiciones meteorológicas.

Según explicó el funcionario, otros 1.800 establecimientos adaptarán sus horarios para evitar que los estudiantes permanezcan en las aulas durante las horas de mayor calor.
La medida afecta principalmente a los departamentos bajo alerta roja, el nivel máximo de vigilancia meteorológica en Francia, que abarca amplias zonas del suroeste, el centro del país y la región metropolitana de París.
Francia cuenta con aproximadamente 47.790 escuelas primarias y 6.980 colegios de secundaria. Sin embargo, gran parte de esa infraestructura fue construida antes de que las olas de calor se convirtieran en un fenómeno recurrente.
De acuerdo con Geffray, muchos edificios escolares requieren adaptaciones para responder a las nuevas condiciones climáticas derivadas del calentamiento global.
El ministro señaló que las soluciones no pasan necesariamente por la instalación masiva de sistemas de aire acondicionado, sino por mejoras en el aislamiento térmico, la ventilación y mecanismos que reduzcan la acumulación de calor en los espacios educativos.
Cómo evolucionará la emergencia climática
Los pronósticos de Météo France indican que la ola de calor se prolongará al menos hasta el próximo fin de semana.
Además de los 35 departamentos en alerta roja, otros 45 permanecen bajo alerta naranja, el segundo nivel más alto de vigilancia.
Las previsiones apuntan a temperaturas cercanas a los 40 grados Celsius en diversas regiones del país. En ciudades como Burdeos podrían alcanzarse hasta 41 grados, mientras que París podría registrar máximas de 38 grados.
Los meteorólogos también advirtieron que la situación empeorará durante la jornada del lunes debido a las altas temperaturas nocturnas, un fenómeno especialmente peligroso para la salud pública porque reduce la capacidad de recuperación del organismo.
En las zonas bajo alerta roja, los termómetros podrían mantenerse entre 20 y 25 grados durante la noche y superar los 40 grados durante el día.
Posible récord histórico
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades es la posibilidad de que Francia registre una temperatura media nacional sin precedentes.
Según los servicios meteorológicos franceses, el récord actual de temperatura media diaria es de 29,4 grados Celsius, alcanzado en agosto de 2003 y nuevamente en julio de 2019.
Las previsiones para este lunes sugieren que ese registro podría igualarse o incluso superarse, aunque la confirmación dependerá de las mediciones oficiales realizadas por las estaciones meteorológicas distribuidas en todo el territorio.
Impacto en la vida cotidiana
La ola de calor ya está alterando eventos tradicionales y actividades públicas.
La Fiesta de la Música, que cada 21 de junio reúne a millones de personas en calles y plazas de toda Francia, ha sufrido modificaciones en varias localidades. Algunas autoridades regionales y municipales han decidido cancelar o posponer conciertos previstos para reducir riesgos asociados a las altas temperaturas.
Por otra parte, el Gobierno francés ha decretado la prohibición temporal del consumo de alcohol en la vía pública en los departamentos en alerta roja, una medida orientada a reducir emergencias médicas y aliviar la presión sobre los servicios sanitarios.
La situación que enfrenta Francia refleja una tendencia observada en varias regiones del mundo: el aumento de la frecuencia e intensidad de los fenómenos climáticos extremos.
Las interrupciones en el sistema educativo, las restricciones sanitarias y las adaptaciones de infraestructura evidencian los desafíos que los gobiernos europeos enfrentan para responder a eventos cada vez más vinculados al calentamiento global.
Además, el debate impulsado por organizaciones ecologistas sobre permisos laborales por razones climáticas muestra cómo las altas temperaturas comienzan a influir en políticas públicas relacionadas con la salud, la productividad y la protección social.
“Tenemos que adaptar nuestros edificios escolares”, afirmó el ministro de Educación francés, Édouard Geffray.
Con cientos de escuelas cerradas, millones de ciudadanos bajo vigilancia meteorológica y la posibilidad de alcanzar temperaturas históricas, Francia enfrenta una de las pruebas climáticas más exigentes de los últimos años. Las autoridades mantienen el monitoreo permanente de la situación mientras evalúan nuevas medidas para proteger a la población frente a una ola de calor que aún no muestra señales de debilitamiento.
