Santo Domingo. La evidencia recopilada por especialistas en psicología forense y neurociencia indica que las rupturas de pareja figuran entre los principales factores presentes en numerosos feminicidios cometidos por parejas o exparejas. Investigaciones científicas y estudios sobre el apego buscan explicar este fenómeno para fortalecer las estrategias de prevención, sin que ello implique justificar la violencia.
Claves del caso
En el ámbito de la criminología, uno de los patrones más recurrentes identificados por los investigadores es que la decisión de poner fin a una relación suele coincidir con períodos de mayor riesgo para las víctimas de violencia de género.
Los especialistas sostienen que, en determinados agresores, la separación puede interpretarse como una amenaza extrema para su estabilidad emocional y su identidad personal. No obstante, subrayan que comprender estos procesos psicológicos no exime de responsabilidad penal a quienes cometen estos delitos.
Lo que revela la investigación
De acuerdo con un estudio cualitativo desarrollado por la Fundación Manantial de Vida entre 2017 y 2023, dos variables aparecieron de forma recurrente entre los agresores analizados: la existencia de una crisis vital, entendida como un cambio drástico que altera significativamente la vida de una persona, y antecedentes de trauma complejo y problemas de apego.
Según los autores citados, estos factores pueden contribuir a comprender determinados comportamientos violentos desde una perspectiva clínica y criminológica. Sin embargo, el estudio enfatiza que dichas condiciones no justifican la comisión de feminicidios, sino que aportan información útil para el diseño de políticas públicas de prevención.
La neurociencia del apego y el amor
La explicación científica de estos procesos encuentra respaldo en investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro durante el enamoramiento.
Uno de los estudios más citados en este campo fue realizado por los neurocientíficos Andreas Bartels y Semir Zeki, de University College London, y publicado en 2004 en la revista científica NeuroImage.
Mediante imágenes obtenidas por resonancia magnética funcional (fMRI), los investigadores analizaron la actividad cerebral de personas que experimentaban amor romántico y amor maternal. Los hallazgos evidenciaron la activación de circuitos cerebrales vinculados con la recompensa, la motivación y el apego emocional.
Diversos especialistas consideran que estas investigaciones han contribuido a comprender cómo ciertos vínculos afectivos intensos pueden influir en la conducta humana. Sin embargo, advierten que los mecanismos neurobiológicos, por sí solos, no determinan comportamientos violentos.
Implicaciones para la prevención
La evidencia científica ha llevado a numerosos expertos a destacar la importancia de identificar factores de riesgo antes de que ocurran episodios de violencia.
Entre las medidas propuestas figuran el fortalecimiento de la atención en salud mental, la detección temprana de relaciones marcadas por el control o la dependencia extrema y el acceso oportuno a mecanismos de protección para personas en situación de violencia.
Asimismo, organismos especializados sostienen que las investigaciones interdisciplinarias permiten fortalecer las políticas públicas orientadas a prevenir feminicidios mediante estrategias de intervención temprana.
Análisis de impacto
El estudio de los factores psicológicos y neurobiológicos asociados a la violencia de pareja adquiere especial relevancia en un contexto en el que los feminicidios continúan representando un desafío para los sistemas de justicia y salud pública en numerosos países.
Comprender cómo interactúan las crisis personales, los estilos de apego y otros factores de vulnerabilidad puede contribuir al desarrollo de programas preventivos más eficaces. Sin embargo, la comunidad científica coincide en que ningún hallazgo neurobiológico elimina la responsabilidad individual del agresor ni sustituye la necesidad de aplicar las leyes de protección a las víctimas.
«Estas condiciones jamás justifican este tipo de actos, pero ofrecen explicaciones clave para diseñar políticas públicas orientadas a prevenir este terrible flagelo.»
La investigación en neurociencia y psicología forense continúa aportando herramientas para comprender los factores que pueden preceder a los feminicidios. Aunque estos estudios ayudan a identificar riesgos y fortalecer las estrategias de prevención, los especialistas subrayan que la respuesta frente a la violencia de género debe combinar investigación científica, atención integral a las víctimas, educación y una aplicación efectiva de la justicia.
