Washington, D.C. Este martes, las fuerzas armadas estadounidenses informaron sobre la muerte de once personas en una serie de ataques a lanchas presuntamente vinculadas al narcotráfico. Los incidentes se registraron el lunes en el Pacífico oriental y el Caribe.
Según el Comando Sur de Estados Unidos, los ataques resultaron en «cuatro muertos en la primera embarcación en el Pacífico oriental, cuatro en la segunda embarcación en el mismo océano y tres en la tercera, que se encontraba en el Caribe». Esta información fue divulgada a través de la red social X.
La campaña de Estados Unidos contra estas lanchas de narcotraficantes comenzó en septiembre, y desde entonces, se han llevado a cabo cerca de 40 ataques, que han dejado un saldo de al menos 140 muertos. En el anuncio, se compartieron videos que documentan los ataques, mostrando cómo dos de las embarcaciones estaban inmóviles en el momento del bombardeo, mientras que una tercera se desplazaba rápidamente.
A pesar de las afirmaciones del gobierno de Donald Trump sobre la «guerra» contra los «narcoterroristas» en América Latina, la falta de pruebas concluyentes que vinculen a estas embarcaciones con el tráfico de drogas ha generado un intenso debate sobre la legalidad de estas operaciones. Expertos en derecho internacional y organizaciones de derechos humanos han señalado que estos ataques podrían ser considerados ejecuciones extrajudiciales, dado que las lanchas atacadas aparentemente no representaban una amenaza inmediata para Estados Unidos.
El gobierno estadounidense ha comparado estas operaciones con las acciones llevadas a cabo durante décadas contra supuestos yihadistas en regiones como Yemen, Somalia y Siria, donde los objetivos han sido atacados sin que representaran un peligro inminente.
En respuesta a la situación en el Caribe, Washington ha desplegado una significativa fuerza naval, que no solo busca interrumpir las rutas de contrabando marítimo, sino que también contribuye a la implementación de un bloqueo petrolero contra Venezuela. Este despliegue incluye el portaaviones USS Gerald R. Ford, que fue enviado la semana pasada a Medio Oriente junto con varios destructores, en el marco de una amenaza de intervención militar contra Irán.
Este contexto resalta la complejidad de las operaciones militares de Estados Unidos en el hemisferio y las implicaciones que tienen en la política internacional y en la seguridad regional.