La producción petrolera de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) registró en abril una de las caídas más pronunciadas de su historia reciente, afectada por la guerra vinculada a Irán y por las interrupciones en el tránsito marítimo del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo. Según el informe mensual publicado por el organismo en Viena, el bombeo conjunto cayó casi un 34 % respecto a febrero.
El impacto del estrecho de Ormuz
El descenso de la producción coincide con la escalada del conflicto regional iniciado el pasado 28 de febrero y con las restricciones al tránsito de buques en el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por el que circula aproximadamente el 20 % del petróleo comercializado a nivel mundial.
De acuerdo con el informe de la OPEP, la producción conjunta de sus 12 países miembros se situó a mediados de abril en 18,98 millones de barriles diarios (mbd), lo que representa una pérdida acumulada de 9,67 mbd en comparación con los niveles previos al conflicto.
La caída supera incluso los recortes voluntarios aplicados durante la pandemia de COVID-19, considerados hasta ahora los ajustes coordinados más significativos en la historia reciente del mercado petrolero.
El desplome del bombeo
Entre los países más afectados figura Arabia Saudita, cuya producción descendió hasta 6,77 mbd en abril, frente a los 10,11 mbd registrados en febrero.
Las reducciones proporcionales más severas se observaron en Kuwait e Irak. Según el informe, Kuwait redujo su extracción cerca de un 77 %, mientras que Irak perdió alrededor del 67 % de su capacidad productiva durante el período analizado.
La producción de Irán también continuó en descenso, al pasar de 3,24 mbd en febrero a 2,85 mbd en abril.
En contraste, los Emiratos Árabes Unidos registraron una recuperación moderada de 0,13 mbd, aunque el país se mantiene más de un 40 % por debajo de sus niveles previos al conflicto. El informe señala además que abril fue el último mes del país dentro de la organización, tras concretarse su salida oficial de la OPEP el 1 de mayo.
Respuesta de otros productores
El documento indica que algunos países productores intentaron compensar parcialmente la reducción del suministro global. Entre ellos figuran Libia, Venezuela, Nigeria y Argelia, con incrementos moderados en sus niveles de extracción.
Sin embargo, estos aumentos resultaron insuficientes para equilibrar la caída general del mercado.
En paralelo, la alianza OPEP+, integrada por la OPEP y países aliados liderados por Rusia, bombeó en abril 33,19 mbd, cerca de un 10 % menos que en febrero.
Según el informe, Rusia registró una reducción moderada en sus suministros, posiblemente vinculada a ataques ucranianos contra infraestructura petrolera, aunque la caída fue parcialmente compensada por el aumento de la producción en Kazajistán.
América Latina gana protagonismo energético
La OPEP proyecta que gran parte del crecimiento futuro de la producción fuera de la alianza OPEP+ provendrá de América Latina.
El organismo estima que el suministro externo alcanzará 54,83 mbd este año y 55,45 mbd en 2027. El informe atribuye este crecimiento a nuevos proyectos marítimos y al desarrollo del petróleo no convencional en Argentina.
“América Latina se perfila como el principal motor de crecimiento”, señala el informe mensual de la OPEP.
La región gana relevancia estratégica en un contexto de incertidumbre global sobre el suministro energético y de creciente volatilidad en las rutas marítimas del Golfo Pérsico.
Contraste con la Agencia Internacional de la Energía
Las previsiones de la OPEP contrastan con las de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que proyecta una contracción del consumo mundial de petróleo debido al impacto económico de la guerra y al cierre parcial del estrecho de Ormuz.
Mientras la OPEP prevé que la demanda global alcance 106,33 mbd este año y 107,87 mbd en 2027, la AIE estima un consumo cercano a 104 mbd, lo que reflejaría una desaceleración más pronunciada del mercado energético.
La fuerte caída de la producción evidencia la vulnerabilidad del sistema energético global ante conflictos geopolíticos concentrados en puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz.
El deterioro del suministro ocurre en un contexto de alta sensibilidad inflacionaria y desaceleración económica internacional, factores que podrían aumentar la volatilidad de los precios energéticos en los próximos meses.
La situación reabre además el debate sobre la diversificación energética, la seguridad de las rutas marítimas y la dependencia mundial del petróleo procedente del Golfo Pérsico.
El informe de la OPEP confirma que la guerra regional y las restricciones en Ormuz han provocado una alteración significativa en el equilibrio petrolero internacional. Mientras los principales productores buscan estabilizar el suministro, los mercados permanecen atentos a la evolución del conflicto y a la posibilidad de una normalización del tránsito marítimo en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.
